El día que sin querer atropelle un ciervo

Mi profesión ha sido toda la vida camionero, pero llegó un punto en el que la verdad no me compensaba mucho eso de estar fuera de casa tanto tiempo, más que nada porque ni estaba con los míos ni al final me llevaba un jornal que de verdad mereciera la pena.

Aguanté hasta que me ofrecieron la posibilidad de ser representante de productos en la misma empresa, las condiciones eran más interesantes además que ponían ellos el coche, aunque de las averías debía encargarme yo.

Una mañana me levanté y debía hacer un recorrido mayor que el habitual, había unos clientes interesados y concerté una reunión con ellos, tendría que pasar una noche fuera de casa, pero la ocasión merecía mucho la pena, así que me puse rumbo hacía los clientes que me iban a dar una estrella como una casa dentro de la empresa.

Lo único que corría en mi contra es que no sabia muy bien donde iba, comencé mi camino y cuando pensé que ya me quedaba poco para legar fue cuando me di cuenta que me había perdido, que no sabia ni por donde tenía que tirar, estaba en mitad de la nada o mejor dicho del campo sin saber muy bien hacia donde dirigirme.

La verdad es que por más que intentaba poner el GPS, menos esperanzas tenia de poder salir de allí, así que opté por continuar y ver hacia donde me dirigía. Como el estado de la carretera era bueno, iba a una velocidad alta, tenia muchas ganas de ver más coches que me pudieran indicar donde demonios estaba, hasta que de pronto me topé con el mayor ciervo que había visto en mi vida, envistió el coche como si de un toro miura se tratara, así que pude contarlo de puro milagro, cuando me di cuenta y pude reaccionar el coche echaba mucho humo por la parte del motor, así que no me atreví ni a tocar, enseguida llamé a la policía y por supuesto a mi seguro para que me mandaran una grúa.

Así lo que iba a ser un día maravilloso se convierto en una gran pesadilla, ya que al día siguiente en el taller me dijeron que el motor estaba dañado y que tendría que cambiarlo si quería seguir utilizando el coche, imaginaos el panorama, si las averías las tenía que pagar yo, menos mal que el mecánico muy amigo mío me recomendó la puesta de desguaces motores y fue así como pude arreglar el coche sin problema. 

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